Cuando estaba en Puebla, me molestaba un poco ver a Zaragoza, el general de la casualidad, partiendo plaza por todas partes, cual antiguo billete de 500 varos.
Ahora, en Guadalajara, me dio muchísimo gusto encontrarme la efigie de Ramón Corona, uno de los soldados que de verdad se partió el alma para poder sacar a los franceses de nuestro país, y no sólo ganó una batalla que de todas formas terminó en derrota y en el establecimiento de un Imperio extranjero en México.
La estatua está situada en un punto al alcance de la vista de todos, lástima que le den tan poca importancia real que el hecho de que la placa sea casa ilegible por la vandalización ha pasado desapercibida.
Debería empezar a ser punto de reunión para el asunto de la protesta. read more