Hay sitios ideales "para ver y ser visto" y "El gallito" lo sabe. La primera vez que una chica propuso que nos encontráramos aquí, me quedé muy intrigado sobre dónde podría estar el mentado pájaro y le pregunté a todo mundo, porque obvio no iba a quedar en ridículo con ella, capaz que me cachaba la chilanguez.
Siguiendo las referencias de mis amigos, unos taxistas y uno que otro desconocido sin ocupación definida, llegué al punto exacto donde confluían los caminos y ella y yo habríamos de encontrarnos.
Me quedé esperando que el gallo cantara para despertarla, porque llegó con un poco elegante retraso de 40 minutos. La odié al principio, pero después de que me confesó que se perdió, decidí darle otro chance. Tengo la sospecha de que todo lo que empieza a la vera de las patas de esta ave termina bien. Al menos ese día terminó bien. Lástima que terminó.
Definitivamente una gran recomendación como punto de reunión. Sólo asegúrense de que su cita también sepa qué es "El gallito", pero ¡sobre todo ustedes!, para que no anden llegando con ordinarias demoras como los 40 minutos de aquélla. read more