Se me hizoagua la boca sólo de recordarlos. A los pocos días, yo estaba picádisimo con las gucamayas, que es una torta de chicharrón seco con una especie de pico de gallo súper picosa. Suena equis pero saben deliciosas. Ya los tenía hartos y en una de esas me dijeron que me faltaba probar otro antojo típico de León, que cuando quisiéramos ir al expiatorio les avisáramos.
Como no sabíamos teníamos pensado ir un miércoles por la tarde, cuando les dijimos fue un rotundo "No, vamos el fin de semana". Esperamos y nuestra sorpesa fue el antojito prometido. Un caldo de oso. Algo igual de extraño que las guacamayas. Fruta, el original va con jícama, con vinagre, muchísimo limón, muchísmo chile muy picoso, cebollla y... queso. Suena a que te provocará una úlcera. No sé qué tan pesados le cayeron a mi estómago pero los probé más de tres ocasiones. Son adictivos, y el queso, ese ingrediente extraño, es el que les da el toque especial.
Por lo que me di cuenta los más famosos son estos, los que están afuera del expiatorio. por lo mismo están llenos y tienes que esperar un poco pero cuando los pruebas, babeas. read more