Díganme si quieren chavoruco, pero los 90 me marcaron irremediablemente y para mí, ver una mesa de hockey aéreo y no detenerme a jugar con mi acompañante o con el primer desconocido que se deje, es como un pecado contra mi pasado.
En este sitio hay un montón de niños corriendo por todos lados, pero también mucho teenager trasnochado que deja el xbox un rato y viene a medio convivir con la banda acá.
Este tipo de lugares funcionaban como punto de reunión cuando yo era pequeño y lo más que teníamos en nuestras casa era el NES o el Super NES.
De por sí cuando estuve ahí, horas, jugando hockey de mano con Pipe me entró la nostalgia, ahora que les cuento todo el contexo de mi actuar me puse hasta melancólico. Ni modo, así es viajar en el tiempo. read more