Sentarse en este parque obliga a charlar de los diamantes, los enanos y el AZUL al que remite pensar en nuestro nicaragüense favorito, que nos enseñó que los latinoamericanos también podemos hascer cosas originales que pueden quedar bien.
Lo padre de pensar en que hay todo un espacio arbolado y lleno, a pasto, de pasto, dedicado al modernista me hace sentir obligado a recitarle poemas o leerle cuentos a mi acompañante de exploraciones; pero a veces se puede y a veces no.
En realidad, lo más importante, es decir que quizá por la importancia que le dan al poeta o quizá por la concurrencia que tiene este parque por su localización, está en excelentes condiciones, le dan muchísimo mantenimiento y los instrumentos de ejercicio (yo les digo "juegos") funcionan perfecto y no te vas a encontrar ninguno descompuesto que desilucione tus ímpetus poéticos o tus ganas de echar el fit. read more