Si ya pasaste a expiar toda culpa en el templo con esas intenciones, ahora puedes pasar a reincidir en la gula, porque don Goyo tiene con qué llevarte al sendero de la concupiscencia más carnal y llenadora de estómagos que hayas probado tan cerca de una iglesia.
En realidad hay que haber llegado a un punto en el consumo de tacos que no todos hemos llegado, porque la especialidad es el taco de ciertas partes de los animales que no todos están acostumbrados a comer: cabeza y lengua; en lo personal dos de mis partes favoritas de mi propio ser, porque con una piensa y con la otra digo lo que pienso, por eso puedo comerme las de otras especies, pero no todas. Sigo sin descubrir qué es la carnaza, y me sigue sonando a juguete de perro, pero al parecer aquí también les queda muy bien, porque mucha gente le pedía de estos al Goyo.
¡Goyo, goyo, cachún, cachún, ra, ra! Por esos tacos de sesos que están justo en su punto. Porque luego me ha tocado que me los den medio babosos o ya demasiado secos y pues ni uno ni el otro. Los de lengua también los pedí, pero estos no me parecieron taaan buenos... Supongo que los de sesos ya habían mermado cualquier percepción respecto a la bondad de cualquier otro taco, pero igual me latió pasar por aquí cada que se ofrezca conseguir asuntos que expiar. read more