¡Y de pronto, que volteo y vuelvo a ser casto y puro! Pero no forzosamente por la estatua de Juan Pablo II, sino porque conocí a una chica, justo aquí, que me recordó todo lo que la iglesia nunca pudo enseñarme: sentir que podía dejar todo (o al menos mi llave para que la fundieran y construyeran una estatua de JPII en la Catedral del DF) por alguien.
Como quiera, esta estatua es de uno de los personajes más polémicos de la iglesia en los años recientes, ya que, a pesar de sus comprobadísimos nexos con el pederasta Marcial Maciel, acaba de ser canonizado. Mucha gente en México se sintió muy halagada con sus visitas y sus frases, que han sido muy reproducidas en estampitas.
Si le rezas a Juan Pablo II todavía no hay capilla, pero aquí está en bronce. read more