En los primeros semestres de la carrera, tuve una novia que vivía a dos cuadras de este parque. Lo común era que por las noches, camináramos alrededor de este, a paso lento, acabándonos los minutos de apoco. Luego de dos o tres vueltas, tomábamos una banquita y seguíamos con la charla, que seguía bajo el mismo tenor: intentábamos dilatarlo todo. El hombre, ya lo sabemos, es un animal de hábitos. Y amarrarnos a ese hábito fue muy sencillo.
El parque tiene una caseta de policía, y estos se encuentran en rondín constante, de a pie y sobre camionetas por los alrededores: un parque muy resguardado. Debo confesar que ni antes ni después pude acostumbrarme a este ambiente de los parques. Pero recuerdo este con mucho cariño.
El único septiembre que pasé con ella, los vecinos del parque organizaron una noche mexicana a la que nos colamos. Fue muy divertido. Hay un miniauditorio al aire libre, donde organizaron bailables e invitaron cantantes.
A unas cuadras de este parque están las famosas Italianas. Ir por una nieve para ir a comerla una noche en el parque es algo sumamente recomendable. read more