Como terrible chilango que soy tengo la manía de llamara Zócalo a toda plaza que se encuentre en el centro de una ciudad.
-Sí, te veo en el Zócalo..., le dije a la morenaza.
-¿Y eso dónde es?, me contestó, ¿te refieres a la PLAZA DE ARMAS?
Mi cara se puso de todos colores, pero terminó en el rojo, por haber confesado mi origen a la primera de cambios, ya que había logrado conseguir una cita después de días y días de intentar conseguir su número. ¿Y todavía me atreví a preguntarle por qué ni sus amigas ni ella me habían querido decir su nombre verdadero?
La vi en el kiosco de la PLAZA DE ARMAS. Y desde ese día no he vuelto a confundir lugares emblemáticos.
Fuimos a buscar helado, caminamos un rato entre la arbolada región que es esta plaza y por fin nos sentamos en una banquita.
-¡Qué vista tan padre, uno se siente rodeado por todo, como si estuvieras en el Z...!, dije y callé.
Tras unos minutos de silencio, se rió.
Todavía no me dice su nombre, pero me divierte decirle morenaza. read more